sábado, 19 de septiembre de 2009

EL NUEVO JUGUETE

Cuantas veces se culpa a la conciencia de los malos actos. Esas voces
internas que nos consumen y que nos hacen incluso llorar.

Carlitos era un chico retraído, normalmente medicado por sus padres para combatir su
síndrome del niño mal atendido. Su casa aparentaba ser el hogar perfecto y no mucho
menos la presencia de sus padres.

Muy alejados de los problemas de su hijo, el egoísmo (como pensaba Carlitos) les
hizo pensar en otro integrante mas para la familia.
Así, el transcurso de un embarazo lleno de cuidados y mimos se cumplió, dándole a
Carlitos a finales del noveno mes la buena noticia de un nuevo hermanito.

La llegada del nuevo inquilino a la casa fue anunciada con bombos y platillos. La
alegría inundó la casa.

Pero en uno de los rincones de la casa, debajo de la alacena, se encontraba triste y
rabioso Carlitos, el lugar de los ratones, le llamaba.

Una presencia que enturbiaba su joven mente le incitó a "jugar" con su nuevo hermanito.
La cuna se veía tan tentadora de cruzar. Armado con un pica hielos se dispuso a
visitar a su fraterno mientras los adultos celebraban la buena nueva en la sala de estar.

Para este momento la noche ya había cubierto al barrio. Que mejor cómplice y
escondite que las sombras y cortinas de la habitación de su hermanito.

La misma voz que lleno de ira a Carlitos volvió a aparecer, ensuciando sus oídos con
crueles palabras.

Carlitos cruzó la reja de la cuna, moviendo la colchoneta e inquietando al bebe...

El llanto del recién nacido se hizo presente pero muy inteligente Carlitos con un desliz activo el móvil que hizo irradiar sonrisas al pequeño.

-Hola bebé, soy tu hermano mayor, ¿Quieres Jugar?. Dijo Carlitos.

El bebé entretenido por las luces de su juguete sonreía y retozaba hasta que...

Con un movimiento sagaz, Carlitos perforó con todo su coraje las manitas del bebé, tanta fue su rabia que sin dedos dejo al infante...

El niño lloraba, el dolor insoportable le hizo emitir llantos y gritos.. Pero con
los peluches de su cuna, Carlitos le tapaba la boca.

En un cruel frenesí masacró al recién nacido. La cuna se tiñó de rojo y con la sangre Carlitos se divertía.

Las vísceras y miembros eran un entretenimiento para él.


El trágico suceso no fue percibido, hasta que su abuela quiso ir a despedirse de sus encantadores
nietos...al no encontrar a Carlitos en su habitación se dirigió al cuarto del bebe.

Al encender la luz vio el charco de sangre de la cuna que estaba cubierta con un
edredón de pequeños ositos bañados de carmín.

El grito de la abuela alertó a los demás y todos se dirigieron a la habitación.

No podían creer lo que sus ojos les hacían ver...

Mientras, Carlitos con su macabra sonrisa cual si hubiese recibido un juguete más decía:

Mira papá... Mira mamá... Desarmé a mi hermanito!!
!

EL NIÑO DEL CORAZÓN DE PIEDRA

¿Cuánto hace que callas ese secreto…?

Walter tenía el récord de puntualidad en la primaria N. Llevaba pocos meses trabajando allí, pero ya se había ganado el cariño de todos. Era: "¡Un hombre intachable!" como dijo una vez el director del instituto, quien hasta le dio llave de su salón y de la biblioteca… Ese día, Walter cargaba el mismo entusiasmo, el uniforme recién planchado y su maletín, que a todos les pareció un poco más pesado por la manera en que lo sostenía. Su alegría desbordaba en cada saludo a sus colegas, y su sonrisa crecía con cada paso que daba hacia al aula donde sus alumnos de primer grado lo esperaban con el mismo ánimo. ¡Claro! ¡Era viernes!, días en que Walter reúne a sus pequeños para contarles un cuento antes de comenzar la clase.

- ¡Hola pequeños! - dijo muy alegre Walter cuando abrió la puerta.

- ¡Buenos días maestro Walter! - dijeron todos los niños en coro.

- Hoy les tengo un cuento muy especial.

- ¿Sí, cuál? -preguntaron algunos.

- ¡Uno muy distinto! ¡Ja, ja!... Espero que sean unos hombrecitos y mujercitas valientes, porque voy a contarles uno de terror.

- ¡Yo no tengo miedo! - dijo la niña más malcriada del grupo.

- ¡Ja, ja! Bueno, espero que todos sean igual que tú - dijo Walter camino a su mesa.


Los niños arrimaron los pupitres hacia atrás para poder sentarse en un círculo alrededor del cuentista.

- ¿Están todos? - preguntó Walter después que dejó su maletín sobre la mesa.


Los niños, ahora sentados en círculo en el suelo, miraron a todos lados y luego respondieron:

- ¡Como siempre falta L.!

- ¡Ja, ja! ¡L.! ¿Cuándo no? Ese impuntual… Bueno, lástima…! ¡Comencemos! ¿Les parece? - preguntó Walter parado en el centro del círculo.

- ¡Sííííí! -dijeron los niños.

- ¡Bueno! El cuento se llama: El Niño "Corazón de piedra".

- ¡Uyyy! -dijeron algunos.

- Bueno aquí va: érase una vez, hace muchos años, cuando los animalitos andaban libres en un bosque sin que nadie los molestara…

- ¡Esto no asusta! -interrumpió la niña malcriada.

- ¡Cállate! - le contestó un niño regordete- ¡No interrumpas al profe…!

- ¡Ja, ja! ¡Estos chiquitos! Tienen que tener paciencia, sobre todo tú que eres una niña tan madura y valiente.

- ¡Siga, siga! - gritaron los otros niños mientras aplaudían.

- Está bien, está bien, ¿dónde iba? ¡Ya!: hace mucho, cuando los animalitos andaban libres, un niño igualito a ustedes y muy valiente también, se adentró a lo más profundo del bosque de su pueblo. Se había escapado del colegio para jugar al explorador y hasta pensó que encontraría un tesoro entre los árboles.

- ¿Y encontró el tesoro? - preguntó un niño en el fondo.

- No, no. El niño descubrió algo más fascinante: los animalitos que allí vivían hablaban igual que los hombres.

- ¿Cómo? -preguntaron todos.

- Sí, sí. ¡Imagínese, como nosotros!... Bueno, sucede que cuando el niño regresó a su casa le contó a sus padres sobre el descubrimiento, pero no le creyeron. El niño se enfadó mucho y se fue esa misma noche de su casa y tomó rumbo al bosque, decidido a llevarse un animalito para enseñarle a sus padres que él tenía la razón...

- ¿Y el niño era millonario? - preguntó un pequeño.

- ¡Ja, ja! ¡Qué pregunta! No, de hecho, el niño era muy pobre y sus padres lo obligaban a trabajar después de clases; limpiando algunos graneros en los alrededores, cosa que a él le desagradaba y siempre le hizo aborrecer a sus padres.

- ¡Ahhh! - se escuchó.

- En fin pequeñitos; el niño caminó y caminó por el bosque y finalmente se encontró con una pequeña ave que conversaba con un zorro… ¡Y sin pensarlo dos veces el niño se le tiró encima al zorro y lo agarró por la cola!

- ¡Y el zorro se lo comió! - interrumpió el más alto de los alumnos.

- ¡Ja, ja! ¡No, no! El zorro se volteó y le dijo: "Niño, suéltame... Soy un pobre animalito del bosque que no le hace daño a nadie. Deja mi cola para correr hasta mi casa donde me esperan mis hijitos". ¡Ah! Pero el niño no le hizo caso y comenzó a arrastrar al zorro por la cola hasta su casa...

- ¡Uyyyy!

- Sí, sí. El niño pensó que sería muy fácil, pero a mitad de camino el zorro le dijo: "Niño, no has tenido la delicadeza de soltarme, aún cuando te he dado tiempo para arrepentirte... Piensa en mis hijitos, ¿es que no tienes corazón?" Y el niño le respondió "Sí tengo, ¡pero qué me importan tus hijitos!" El zorro se molestó muchísimo y como pudo se dio la vuelta y le mordió la mano al niño.

- ¡Y lo mató! - interrumpió otro niño.

- ¡Ja, ja! No, no… El niño soltó al zorro y cayó en el suelo. El animal se volteó y le dijo: "Ahora tendrás que pagar por lo que has hecho… Yo soy Barbatos, Conde de estas tierras. ¿No viste ayer al sol en Sagitario? ¡Ja, ja! No tendrás idea de lo que te digo. No importa, lo que importa ahora es tu castigo… a ver, a ver... ¿cuál será...?" El niño, ahora muy asustado, comenzó a arrastrarse de espaldas por el suelo mientras veía al zorro moviéndose en silencio de allá para acá.

- ¿Y qué pasó con el pajarito que hablaba con el zorro?

- ¿Pajarito? ¡Ah, sí! El pajarito se fue volando cuando el niño llegó… Pero eso no tiene importancia amiguitos. Miren, el niño tocó una gran piedra con su mano mientras trataba de huir; la agarró con su manita y con ella amenazó al zorro. Entonces el zorro cuando vio la piedra, le dijo: ¡Eso es! ¡Eso es! Haré que tu corazón sea tan duro y frío como esa piedra, y vivirás condenado a no sentir amor o felicidad por el resto de tu vida. ¡Entonces chiquitos, el zorro dijo un hechizo y la piedra que el niño sostenía se transformó en un gran y pesado corazón!

-¡Qué miedo!

-Sí, sí… El niño dejó caer la piedra, y al tocar su pecho sintió que nada latía. Luego el zorro comenzó a reírse y el niño se paró lentamente… El niño aprovechó que el animal estaba desprevenido, y con la piedra lo golpeó y golpeó hasta que…

- ¡Lo mató! - gritaron todos impresionados.

- ¡Sí, sí! El niño mató al zorro con la piedra. ¡Ah, chiquitos! Pero no fue lo único que hizo… Esa noche, cuando llegó a casa, buscó con cuidado el cincel más grande entre las herramientas de su papi y se dirigió al cuarto de sus padres, donde ellos dormían. ¡Al parecer a ninguno le preocupa dónde estaba su hijo! ¡Hasta el zorro que era un animalito lo hizo, pero ellos no! No mis pequeñitos, eran unos papás malvados que no merecían un hijito tan lindo…

- Sí, sí… ¿pero qué pasó? - preguntó el niño regordete.

- ¡Ja, ja! Cierto, me desvié un poco de la historia… El niño se paró en la cama de sus padres, puso el cincel en el pecho de su madre y con el peso de la piedra lo empujó y le atravesó el corazón. Luego con mucha rapidez hizo lo mismo con su padre… el niño salió corriendo de su casa con el cincel y el corazón de piedra y sigue haciendo de las suyas por allí. Fin… ¿Qué les pareció el cuento?


Los niños estaban paralizados y algunos abrazados unos con otros. Aún así, hubo uno que preguntó:

- ¿Entonces el niño sigue vivo?

- ¡Ja, ja! Sí, pero ya no es niño. Ya creció chiquitos, como ustedes lo harán algún día. ¡Pero quiero ahora mostrarles algo!


Walter, de espaldas a la pizarra, no se dio cuenta de que L. había llegado y estaba curioseando por la mesa del maestro... De repente el maletín y su contenido cayeron al suelo, y todos los alumnos salieron corriendo y gritando al pasillo principal. El director del instituto, que iba pasando por allí, entró al salón de Walter muy molesto y le preguntó:

- ¿Qué significa esto Walter? Esto es un instituto decente, y usted un hombre intachable. ¡Exijo ahora mismo una explicación!


El maestro caminó hasta la puerta, sacó la llave de su bolsillo y la cerró. Luego se dirigió hasta el maletín…

- ¿Walter? ¡Contésteme!... No me dé la espalda cuando le hablo. ¿Qué es eso que tiene en la mano...? ¿Un...? ¿Para qué es esa piedra...? Walter… ¿qué está haciendo Walter...? ¡Suélteme! ¿Qué hace...? No, no... ¡Aléjese de mi!... ¡Auxilio! ¡Socorro!

EL FANTASMA DEL PANTEON

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Este relato es de una experiencia que tuve cuando trabajaba de taxista en mi ciudad natal que es la Paz allá en México. Era común escuchar experiencias de compañeros taxistas que llevaban a una mujer al panteón y que desaparecía súbitamente al momento de pasar por el mismo, yo no creía en estas cosas y pensaba que sólo eran relatos inventados para divertirse, pero su creencia era tal que cuando alguien les pedía la parada en la calle de la 16 de septiembre lo ignoraban aun cuando se traba de un hombre y menos vestido de negro.

En una noche de principios de invierno, andaba yo por la avenida 16 de septiembre y revolución de 1910 cuando me pide la parada una persona que estaba justo en la esquina de las calles anteriormente mencionadas, ésta persona se me acercó y me preguntó que cuanto le cobraba por llevarla al panteón, aquí hay que resaltar que hay una colonia llamada el panteón ya que en esa zona se haya el panteón municipal de los san Juanes.
Siguiendo con mi relato, cuando ella me hubo preguntado que cuanto le cobraba por llevarla yo le podía haber cobrado ya un poco más de lo que usualmente porque la tarifa sube más cuando pasa después de la media noche pero como la persona se trataba de una mujer muy bonita con el rostro pálido, ojos negros, cabello lacio muy oscuro como la más negra de las noches y un poco nerviosa por que ella estaba sola y a lo mejor pensaba que yo le podía hacer algo malo, así que todo eso lo tomé en cuenta y le cobré más bajo de lo normal, ella subió y nos dirigimos a la colonia el panteón, como yo suelo ser una persona muy platicadora con los pasajeros a los que llevo le preguntaba cosas usuales como le fue en su trabajo si es que lo tiene etc. pero ella con una voz que me causaba conmoción me contestaba muy reservada y evitaba mucho ser vista cubriéndose el rostro con su cabello.
Así fue que ya estábamos llegando a la colonia del panteón cuando al pasar por enfrente del mismo panteón municipal yo me di la vuelta para preguntarle hacia adonde exactamente la tenía que llevar y fue en ese momento me estremecí cuando con mis propios ojos observé que ella se desvaneció como el aire, paré el auto bajé, y no la vi por ningún lado, entonces respiré hondo pensando en que pudo haber sido un sueño, pero no era así, en verdad yo había llevado a un fantasma al panteón, quizás para intentar descansar en paz. Luego de esto me pongo a pensar en que si existen los fantasmas y cada vez que paso por la avenida 16 de septiembre después de la media noche me santiguo pidiendo a Dios por el descanso de aquella mujer.

Halloween


halloween! mi celebracion favorita.. no se por que pero me encanta , todo eso de preparase para ese dia comprar los disfraces , hacerlos , elegir cuales dulces dar, o tambien ver peliculas de terror con amigas, talves sea rara pero me parece muy divertido :)
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